Ek Balam (el jaguar negro o la estrella del tigre), es una hermosa zona arqueológica. A través de un corto sacbé (camino blanco) se llega a uno de los pocos accesos que se abren en las dos murallas que circundan esta antigua zona arqueológica que a su vez conducen a una amplia plaza flanqueada por enormes cerros, plataformas extensas, impresionantes construcciones abovedadas y un juego de pelota. Los edificios principales están distribuidos en dos plazas. La Acrópolis, es la más grande de todas y unas de las más voluminosas de Mesoamérica. Se observan estelas fragmentadas, todavía dispersas y abandonadas a las inclemencias del tiempo, en las que se distinguen aún personajes sentados sobre tronos, bandas de glifos y toda una interesante parafernalia que envuelve y da significado al ambiente pedregoso de las ruinas.
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